El equipo creativo fue muy consciente de la permanencia y la resonancia del cuento de Cenicienta en nuestra cultura. Con el compromiso de atenerse a la integridad del original, desde el comienzo decidieron que lo que deseaban era que este film continuase la historia de Cenicienta desde el momento en que regresara de su luna de miel.
Esto implicó para los productores estar alertas y serle fieles a la CINDERELLA original. Continúa Morrill: "Cada vez que realizamos una secuela, es importante que nos atengamos con fidelidad al personaje, tal como es en la primera película. Sin embargo, modernizamos un poco a Cenicienta; por ejemplo, algunas de sus expresiones denotan un uso del lenguaje más actualizado, más contemporáneo que el utilizado en la primera película."
Así razona la productora Mary Thorne: "CINDERELLA fue un film especialmente amado, que formó parte de la infancia de mucha gente. Para muchos, suele ser la primera película, la favorita. Uno desea captar ese sentimiento y agregarle algo nuevo, pero de ninguna manera convertir a Cenicienta en un personaje irreconocible para el público".
El verdadero reto para el equipo de producción fue hallar las nuevas "voces" de Cenicienta y de sus amigos para este nuevo film.
En una secuela animada, no sólo es importante que los personajes hablen como los del original, sino también que el film posea la misma apariencia visual. A tal fin, todos los diseños de los personajes y los colores - la "plantilla" de la película - de CENICIENTA II son los mismos que los de La CENICIENTA original.
La mayoría de los filmes animados de Disney conllevan un fuerte mensaje o moraleja, y CENICIENTA II no es la excepción. De acuerdo con Morrill, "La moraleja de este film es ser uno mismo.