¿Se imaginan a Goofy convertido en Gaucho? ¿Al Pato Donald como turista en el lago Titicaca? Hace sesenta años, la "pandilla" de Disney dejó sus hogares en Estados Unidos para encontrarse con sus muchos amigos en América del Sur y Central. Todo comenzó con un viaje del mismo Walt Disney por Latinoamérica en agosto-octubre de 1941.
 
 
Los dibujos animados de Disney han tenido siempre mucho éxito en Latinoamérica desde el momento en que se presentaron por primera vez. Sin embargo, el viaje de 1941 fue un hito en la historia de los estudios. Disney y un grupo de sus artistas y guionistas viajaron durante dos meses por once países para experimentar los emocionantes paisajes y sonidos de la región. Recolectaron material para una nueva serie de películas distintas a las que habían hecho antes.
El grupo llegó a Rio de Janeiro a mediados de agosto y permaneció en Brasil por tres semanas para hacer bocetos, pintar y fotografiar lo que veían. A partir de este primer y colorido vistazo de Sudamérica, surgió Aquarela do Brasil y otras películas, muchas de las cuales incluían la versión de los estudios Disney del O Papagaio, un loro gracioso y cortés llamado José Carioca.
 
El lunes 8 de septiembre Walt junto con otros miembros del grupo dejaron Brasil en un vuelo de Pan-Air hacia Argentina. Su llegada a Buenos Aires fue triunfal. A pesar del retraso de dos horas que tuvo el vuelo, los recibió la multitud más grande en la historia del aeropuerto.
Durante las tres semanas siguientes Buenos Aires habría de convertirse en el punto central de la estancia del grupo en Sudamérica.
 
Instalaron un "estudio" en el Hotel Alvear Palace de Buenos Aires para que los artistas pudieran trabajar en sus dibujos y pinturas. "Contábamos con un salón vidriado en el último piso del Hotel Alvear Palace que hacía las veces de oficina donde podíamos colgar nuestros bocetos", recordó el guionista Bill Cottrell. Artistas, músicos y actores destacados del lugar visitaron al grupo de Disney en el estudio del Alvear Palace.
Uno de los momentos más destacados de la experiencia en Argentina del grupo fue la visita al estudio de Florencio Molina Campos en su estancia de Buenos Aires. Tanto como de sus características pinturas gauchescas como así también de los asados en donde pudieron ver a los gauchos en acción, los artistas recolectaron material para una futura serie de películas gauchescas.
 
Durante su visita a la Argentina, Walt Disney realizó un viaje a Uruguay donde se reunió con el presidente Baldomir, recorrió Montevideo y participó en un encuentro especial con los estudiantes de la ciudad quienes habían tenido el día libre para la ocasión.
A finales del mes de septiembre, el equipo se subdividió en grupos más pequeños para viajar a otras zonas de América del Sur.
 
Luego de visitar Buenos Aires, el animador Frank Thomas se dirigió junto con otros dos artistas a Salta con el fin de conocer otras partes de la Argentina. "Fue un deleite turístico", recordó Thomas, "porque todos los edificios eran antiguos y tenían su historia, además la comida era sabrosa".
El equipo de Walt Disney voló desde Mendoza, en Argentina, sobre el Aconcagua hasta Santiago de Chile. Allí recorrieron la ciudad, hicieron apariciones públicas y se reunieron con realizadores chilenos. Mientras tanto, otro grupo de artistas que incluía a Lee y Mary Blair viajaron por Bolivia y Perú para luego regresar a los Estados Unidos pasando por América Central y Méjico pintando y tomando fotografías en su camino. El maravilloso estilo de las acuarelas de Mary Blair, que se hicieron muy conocidas en los años siguientes, maduró gracias al ambiente inspirador de su viaje por Latinoamérica.
 
A su regreso al estudio en California, provistos de una cantidad de dibujos, filmación y material de cuentos reunida en el viaje, los artistas de Disney comenzaron a producir en forma inmediata una nueva serie de films. Durante los años siguientes, una variedad de películas de Disney celebró la nueva amistad entre los artistas y sus vecinos latinoamericanos.
Las primeras cuatro películas de la serie se referían a distintos países.
 
Lake Titicaca (El Lago Titicaca) presentaba al Pato Donald como un turista norteamericano que visitaba Bolivia y Perú. Pedro era la historia de un pequeño avión de correo que transportaba valientemente la correspondencia de Argentina a Chile a través de la misma ruta que Walt Disney y su equipo habían recorrido. Goofy cambió la vida de un vaquero americano por la de un gaucho argentino en la película El Gaucho Goofy. Por último, Aquarela do Brasil reunía al Pato Donald con un nuevo amigo, José Carioca, el loro brasilero.
 
 
Estos cuatro cortos animados se combinaron para formar un largometraje llamado Saludos Amigos. La versión en portugués (llamada Alo Amigos) se estrenó en Brasil en agosto de 1942. El estreno mundial de la versión en español titulada Saludos se llevó a cabo seis meses más tarde en Buenos Aires, el 6 de octubre de 1942. El público de los Estados Unidos no vio el film hasta febrero de 1943.
Los artistas que seguían trabajando en el proyecto se inspiraron en las bellas acuarelas sobre Méjico de Mary Blair. En ese momento, Walt Disney comenzó a interesarse más en producir películas de acción en vivo. Pronto empezó a tomar forma una nueva y colorida película sobre Méjico que mezclaba actores con personajes animados. Dora Luz cantaba mientras que el Pato Donald la escuchaba; Carmen Molina bailaba mientras que un grupo de cactus animados la acompañaba y el Pato Donald y sus amigos se dirigían a las playas de Acapulco para seducir a las hermosas mujeres del lugar.
 
Aún se estaban produciendo otras películas con el material reunido en el viaje a Sudamérica. El film The Flying Gauchito (El Gauchito Volador), una historia fantástica sobre un niño de las pampas que descubría un burro con alas, surgió de una serie de historias de gauchos propuesta con anterioridad. The Cold Blooded Pinguin (El Pingüino de Sangre Fría) contaba la historia de un pingüino que abandonaba su helado hogar en la Antártida para vivir en el trópico.
Una vez más, estos disparatados cortos se reunieron en un largometraje llamado Los Tres Caballeros. Este film hizo posible el reencuentro del Pato Donald con su amigo brasileño José Carioca y conocer al recién llegado Panchito el gallo charro mejicano. Estos tres caballeros emprendieron aventuras musicales como muestra simbólica de unión y amistad entre América del Sur, Central y del Norte.
 
El estreno mundial de Los Tres Caballeros fue el día 21 de diciembre de 1944 en la ciudad de Méjico y continuó así, con éxito la estrecha relación de Disney con América Latina. Además de los largometrajes había cortometrajes animados como The Pelican and The Snipe (El Pelícano y La Agachadiza) inspirada en la visita de Disney a Uruguay en 1941. Otras historias e imágenes han continuado apareciendo en libros y tiras cómicas, como así también en la televisión. Aquella travesía de dos meses en el otoño de 1941 produjo lazos de amistad y entretenimiento que aún hoy perduran.
 
 

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